Publicado 20/02/2026 09:31

La ONU denuncia las atrocidades que acompañan a las operaciones de estafas informáticas en la región del Mekong

Violaciones, abortos forzados, privación de comida y "celdas submarinas", señas de actuación en las mafias desde Birmania a Camboya

Archivo - March 6, 2025, Mae Sot, Thailand: View of the scam centers in Shwe Kokko, Myanmar as seen from the Thai side of the border in Mae Sot, Thailand on March 6, 2025. In the last few weeks, the Thai authorities have cracked down on Myanmar scam cente
Archivo - March 6, 2025, Mae Sot, Thailand: View of the scam centers in Shwe Kokko, Myanmar as seen from the Thai side of the border in Mae Sot, Thailand on March 6, 2025. In the last few weeks, the Thai authorities have cracked down on Myanmar scam cente - Europa Press/Contacto/Valeria Mongelli - Archivo

MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de Naciones Unidas ha puesto de manifiesto en un informe publicado este viernes las atrocidades a las que son sometidas las víctimas bajo engaño que acaban atrapadas en las tramas internacionales de estafas informáticas concentradas principalmente en la región de los cinco países que atraviesa el río Mekong (China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam) con "escalas" en países como Emiratos Árabes Unidos.

Las estafas informáticas han alcanzado tal importancia económica que en países como Laos, donde generan más de 10.500 millones de euros, representan el 68,5% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. El auge de estos centros está íntimamente vinculado con la pandemia de coronavirus. En 2021, grupos armados no estatales y organizaciones criminales se vieron obligados a diversificar operaciones dado el bloqueo mundial con la consiguiente proliferación de centros de estafas informáticas en los casinos y hoteles vacíos por aquél entonces.

Estos centros de ocio pasaron a convertirse en lo que se conoce como "scam farms" (granjas de estafas), donde las mafias recurren hoy en día a tecnologías como la falsificación de rostros o el uso de Inteligencia Artificial para recrear voces de los allegados de sus víctimas. Los empleados viven, comen y duermen allí. Hay restaurantes, peluquerías e incluso un karaoke, según relató en su día el representante adjunto de la ONU contra la Droga y el Delito para el Sureste Asiático y el Pacífico, Benedikt Hofmann.

Estos empleados llegan de los países del Mekong pero también de África (Zimbabue, por ejemplo) y otros vecinos surasiáticos como Bangladesh. Muchos de ellos desconocían lo que les esperaba al llegar al Mekong, una región que concentra más del 60% de las actividades mundiales de estafas informáticas, y acaban descubriendo que escapar es prácticamente imposible.

ABUSOS POR TODAS PARTES

En el informe publicado este viernes por la ONU, una víctima de Sri Lanka relata que quienes son incapaces de alcanzar las cuotas que les piden las mafias (en algunos casos exigen a sus empleados que "recauden" más de 9.000 euros al día) acaban incluso, por ejemplo, en cárceles submarinas: celdas herméticas prácticamente sumergidas que dejan solo un pequeño espacio para respirar. Allí se pasan horas como escarmiento.

Las celdas son solo el principio. El informe de la ONU documenta casos de "tortura y otros malos tratos, abuso y explotación sexual, abortos forzados o privación de alimentos". Las víctimas también relataron haber sido obligadas a presenciar o incluso a cometer graves abusos contra otras personas como medio para asegurar su obediencia. Una víctima bangladeshí afirmó que le ordenaron golpear a otros trabajadores, y una víctima ghanesa relató que la obligaron a presenciar cómo golpeaban a su amigo delante de él.

El informe revela que los intentos fallidos de rescate también fueron severamente castigados. Una víctima vietnamita describió cómo su hermana fue golpeada, electrocutada con una pistola Taser y encerrada en una habitación sin comida durante siete días después de que su hermana intentara organizar su escape. Los traficantes llegan incluso a realizar videollamadas a familiares para que vieran cómo abusaban y maltrataban a su ser querido con el fin de presionarlos para que pagaran rescates exorbitantes.

Si bien la mayoría de las víctimas describieron haber recibido algún salario, todos los entrevistados por Derechos Humanos de la ONU experimentaron una serie de deducciones progresivas y ninguno recibió la totalidad del salario prometido.

"La letanía de abusos es impactante y, al mismo tiempo, desgarradora", ha declarado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk. "Sin embargo, en lugar de recibir protección, atención y rehabilitación, así como las vías de acceso a la justicia y la reparación a las que tienen derecho, las víctimas con demasiada frecuencia se enfrentan a la incredulidad, la estigmatización e incluso a un castigo mayor", añade.

Türk insta así a los Estados y a los organismos regionales para que prosigan con sus operaciones contra una corrupción institucional, que está profundamente arraigada en estas lucrativas operaciones de estafa, y para que procesen a las organizaciones criminales responsables de ellas. Además, resulta esencial que medios de comunicación independientes, los defensores de los Derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil puedan llevar a cabo su vital labor contra la trata de personas sin interferencias.

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