Publicado 05/11/2026 09:24

Un estudio advierte una "limitada" implantación de servicios prioritarios en medicina interna frente a creciente demanda

Archivo - Paciente en una cama de hospital.
Archivo - Paciente en una cama de hospital. - GORODENKOFF/ISTOCK - Archivo

MADRID 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los servicios de medicina interna del Sistema Nacional de Salud (SNS) han experimentado un aumento de demanda y profesionales médicos en las últimas dos décadas, pero persiste una "limitada" implantación de los modelos asistenciales considerados "prioritarios", según concluye el estudio 'RECALMIN VI'.

El trabajo, impulsado en el marco del proyecto Recursos y Calidad en Medicina Interna (RECALMIN) de la Sociedad Española de Medicina Interna, en colaboración con la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria, analiza la estructura, actividad y resultados de los servicios de medicina interna entre 2007 y 2023.

Para ello, toma como referencia más de 9,9 millones de altas hospitalarias que se produjeron en el período estudiado, así como los resultados de las sucesivas encuestas RECALMIN sobre recursos y organización de los servicios de medicina interna.

Según muestra, ha tenido lugar un incremento significativo de recursos médicos en los servicios de esta especialidad. Entre 2014 y 2024, la dotación de internistas pasó de 6,1 a nueve profesionales por cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento cercano al 48 por ciento.

En paralelo, han aumentado las altas hospitalarias, que han pasado de 535.056 en 2007 a 697.753 en 2023, lo que supone un 30,4 por ciento más. En la actualidad, estos servicios generan aproximadamente el 20 por ciento de las altas hospitalarias del SNS. Asimismo, se ha incrementado la complejidad clínica de los pacientes, aunque la estancia media hospitalaria se ha mantenido estable, en torno a siete días.

La mortalidad hospitalaria bruta aumentó del 10,7 por ciento en 2007 al 12,4 por ciento en 2023. Aun así, al ajustar los resultados por las características y el riesgo de los pacientes, no se observó un empeoramiento estadísticamente significativo en el conjunto del período analizado.

Asimismo, la evaluación de insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonía e ictus, cuatro procesos frecuentes en medicina interna, mostró una reducción significativa de la mortalidad ajustada por riesgo entre 2007 y 2015, seguida de una estabilización entre 2016 y 2023.

Según los investigadores, esto sugiere que los servicios de medicina interna se han ido adaptando al incremento de la complejidad asistencial. No obstante, advierten de que el cambio en la codificación del Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD) en 2016 y el impacto de la pandemia de Covid-19 dificultan la interpretación de las tendencias temporales.

DÉFICITS EN HOSPITALIZACIÓN A DOMICILIO Y ASISTENCIA COMPARTIDA

Por otra parte, el estudio identifica diferencias importantes en la implantación de los modelos asistenciales considerados "prioritarios" para la medicina interna. A juicio de los autores, son especialmente significativas en el caso de la hospitalización a domicilio y de la asistencia compartida, mientras que valoran positivamente la expansión de las consultas de diagnóstico rápido.

En concreto, la encuesta RECALMIN 2025, en la que participaron 137 hospitales, desvela que solo el 21 por ciento de los servicios dispone de hospitalización a domicilio bajo su ámbito organizativo; y el 50 por ciento ofrece modelos de asistencia compartida con otras especialidades, principalmente quirúrgicas.

El 45 por ciento dispone de programas o consultas específicos para pacientes pluripatológicos, frente al 19 por ciento registrado en 2007; el 71 por ciento cuenta con consultas de diagnóstico rápido, una de las áreas que más ha avanzado desde 2007; y el 56 por ciento dispone de sistemas de consulta electrónica con Atención Primaria.

Para los autores, el envejecimiento de la población, la mayor prevalencia de enfermedades crónicas y la creciente complejidad de los pacientes hacen necesario avanzar hacia modelos asistenciales más integrados, que refuercen la coordinación con Atención Primaria, la atención a pacientes pluripatológicos y las alternativas a la hospitalización convencional.

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