Publicado 01/04/2026 11:28

Podólogos advierten de que el 60% de los adultos padece deformidades en los dedos de los pies

Imagen de una profesional sanitaria examinando una radiografía.
Imagen de una profesional sanitaria examinando una radiografía. - ICOPCV

MADRID 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha advertido que las deformidades digitales en los pies de los adultos son más frecuentes en mujeres que en hombres, y que este tipo de patologías representa un 60 por ciento de los casos, superadas únicamente por las afecciones ungueales que ocupan la primera posición con un 75 por ciento.

"Un ejemplo de esto son los dedos en mazo o los dedos en martillo, dos deformidades digitales diferentes, pero cuya causa puede ser similar: los desequilibrios musculares, calzados inadecuados o enfermedades como la artritis", ha explicado el podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV, Jorge Escoto.

Por su parte, el dedo en mazo supone una curvatura hacia abajo en la articulación más cercana a la uña y suele estar causado por el uso de un calzado apretado, seguida de una debilidad o tensión anormal en los músculos y tendones del pie, a menudo vinculada a deformidades como pies planos o cavos, produciendo dolor y callosidad en la punta del dedo en su cara plantar principalmente.

Por otro lado, el dedo en martillo es también una curvatura anormal del dedo del pie, en este caso se produce una flexión en la articulación, pero de la interfalángica proximal, mientras que la falange distal puede estar recta o extendida.

"Como sucede con el dedo en mazo, la aparición de esta patología provoca dolor e inflamación de la articulación, así como callosidades tanto en la zona dorsal como en zona plantar del dedo. La causa más frecuente que la originan suelen ser zapatos inadecuados, como los que tienen punta estrecha y pueden presionar ambos lados del pie, provocando el desplazamiento de los dedos para su acomodación", ha resaltado Escoto.

LOS TRATAMIENTOS VARIARÁN EN FUNCIÓN DEL ESTADO

Desde el Colegio de Podología de la Comunidad Valenciana se ha subrayado que, una vez aparecidas estas deformidades, los tratamientos variarán en función de su estado. En los casos más leves, en los que el dedo todavía es flexible y la alteración está en una fase inicial, se buscará aliviar el dolor, frenar que avance y evitar callosidades dolorosas.

Esto se logrará a través del uso de calzado con puntera ancha y profunda que no presione los dedos; utilizando dispositivos correctores y preventivos realizados a medida (estas piezas son moldeadas directamente sobre el pie del paciente por un podólogo para garantizar un ajuste perfecto); realizando ejercicios de estiramiento de los dedos y ejercicios de fortalecimiento (como recoger una toalla con los dedos) para recuperar el equilibrio muscular.

"En el caso de que el dedo ya se haya vuelto rígido y haya dolor persistente, la opción es la cirugía y lo más común es que sea de mínima incisión, que son procedimientos ambulatorios con anestesia local que permiten corregir la deformidad a través de incisiones milimétricas", ha resaltado Jorge Escoto.

En estos casos, se practica tenotomía (corte o alargamiento de los tendones que están demasiado tensos), artroplastia (extirpación de una pequeña parte del hueso en la articulación) o artrodesis (fusión de la articulación para mantener el dedo recto permanentemente).

Para evitar llegar a estos extremos, desde el ICOPCV se recomienda utilizar un calzado respetuoso con el ancho de los pies, utilizar sólo en ocasiones esporádicas zapatos de punta afilada y tacón y, si en algún momento se detecta alguna anomalía en la forma de los dedos, acudir lo antes posible a un profesional que pueda aplicar lo antes posible un tratamiento que evite complicaciones mayores a largo plazo.

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