Archivo - Imagen de microscopio de la bacteria Mycobacterium tuberculosis. - NIAID - Archivo
MADRID 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y la Fundación Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (fuiTB) han advertido de que para alcanzar el objetivo de poner fin a la epidemia mundial de tuberculosis, al que se han comprometido todos los Estados miembros de la OMS y la ONU, se requiere una mayor intensificación de los esfuerzos.
"Tras los recortes en la financiación de los donantes internacionales en 2025, el compromiso político y la financiación nacional son más importantes que nunca", señalan las organizaciones.
Con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra el 24 de marzo, la SEE y fuiTB invitan a reflexionar sobre las estrategias puestas en marcha para el control de esta enfermedad, ya que avisan de que no se están alcanzando los objetivos marcados por la OMS.
El Informe Mundial sobre la Tuberculosis 2025 de la OMS revela que, en 2024, a pesar de una disminución del 2 por ciento en los nuevos casos (10,7 millones) y del 3 por ciento en las muertes en 2024 (1,23 millones), la tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte infecciosa en el mundo.
La reducción neta de la tasa de incidencia de tuberculosis entre 2015 y 2024 fue del 12 por ciento, lejos del objetivo de la Estrategia Fin de la Tuberculosis de la OMS, que establece una reducción del 50 por ciento para 2025. Además, hay regiones como las Américas donde la tendencia sigue siendo creciente tras el impacto de la pandemia COVID-19.
"Si no actuamos ahora e invertimos en la atención y la prevención de la tuberculosis, la epidemia de tuberculosis en Europa podría agravarse aún más en el futuro debido al aumento de los conflictos, el desplazamiento forzado de personas, el posible empeoramiento de la farmacorresistencia y el cambio climático", añaden las organizaciones.
AUMENTA LA INCIDENCIA EN ESPAÑA Y LOS CASOS EN MENORES DE 15 AÑOS
En el caso de España y de otros países con un contexto epidemiológico similar, los expertos afirman que se está observando un incremento en la incidencia a expensas, sobre todo, de las personas en situación de vulnerabilidad.
Según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en 2024 se notificaron 4.270 casos (tasa de notificación de 8,8 casos por 100.000 habitantes), lo que supuso un aumento en el número de casos del 8,3 por ciento con respecto a la tasa del año previo, en que se registraron 3.944 casos. Esta evolución imposibilita alcanzar el objetivo de disminuir la incidencia en el 50 por ciento entre el 2015, que era de 10,6/100.000, al previsto 5,3 en el 2025, y complica alcanzar la reducción del 80 por ciento entre el 2015 y el 2030, año en que debería alcanzarse el 2,1/100.000.
Por comunidades autónomas, las tasas varían entre 3,8 en Navarra; 10,6 en País Vasco; 11,5 en Galicia; y 14,4 en Cataluña, observándose tasas de notificación superiores a las de 2015 en cuatro comunidades. Se detecta, además, un mayor aumento de casos en menores de 15 años (indicativos de infección reciente) y en personas nacidas en otro país (sugestivos de vulnerabilidad), quienes ya suponen alrededor del 50 por ciento de casos nuevos notificados. El aumento de casos en población pediátrica se ha observado también en otros países cercanos de la UE.
Respecto a los indicadores de seguimiento del Plan para la Prevención y Control de la Tuberculosis para 2024, la tasa de éxito del tratamiento fue del 79,3 en los casos sensibles a fármacos de primera línea notificados en 2023, mientras que la tasa de abandono del tratamiento fue del 3,2 por ciento. La proporción de nuevos casos de TB pulmonar notificados en 2024 a los que se había realizado estudio de contactos fue del 83,3 por ciento. "Los indicadores de vigilancia y del plan nacional nos muestran que aún estamos lejos de los hitos pactados en la lucha contra esta enfermedad", advierten los expertos.
Además, remarcan la importancia de mejorar el seguimiento y la supervisión de los tratamientos indicando tratamiento directamente observado (TDO) en personas con factores de riesgo de mala adherencia. Y también la importancia de seguir mejorando la calidad de la vigilancia que asegure el estudio y tratamiento de todos los contactos infectados y la fiabilidad de los datos para que puedan servir como información para la acción.