Archivo - August 3, 2015 - The luxury cruise ship Le Boreal, of the French Compagnie du Ponant, having navigated the tortuous, narrow way past the towering vertical cliffs of Heimaklettur, enters into Heimaey harbor. The inlet, protected by the cliffs fro - Europa Press/Contacto/Arnold Drapkin - Archivo
MADRID, 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
Casi 400.000 islandeses decidirán este sábado si el país reanuda más de una década después el proceso de adhesión a la Unión Europea en un referéndum en el que según las encuestas los partidarios de la continuación de las conversaciones son ahora mismo una ligerísima mayoría, frente a un considerable sector de la población que ha expresado su rechazo al procedimiento, en buena parte por las incógnitas que suscita la adhesión en el sector pesquero, que representa un 40% de la economía del país.
Islandia comenzó las conversaciones en 2010 solo para dejarlas aparcadas tres años después precisamente, entre otros factores, por la fricción sobre las implicaciones en la política común de pesca. La entrada en la Unión Europea podría implicar ceder parte del control del sector a Bruselas, como ha vuelto a avisar durante la campaña del referéndum la líder de la oposición islandesa, Gudrún Hafsteinsdóttir.
La primera ministra Kristrún Frostadóttir y, sobre todo, el liberal ministro de Economía Dadi Már Kristófersson, impulsor del referéndum, han defendido la adhesión explicando primero a la población que podrían conseguir de Bruselas destacadas concesiones en el sector pesquero y, después, argumentado que la adopción del euro podría comportar un beneficio muy significativo para las empresas islandesas y para el público islandés en general.
Ambos, además, ven al país nórdico en una posición mucho más fuerte que hace 20 años, cuando la crisis económica casi hirió de muerte a sus instituciones financieras y terminó de descarrilar las negociaciones europeas.
Bruselas ha celebrado desde el primer momento la mera posibilidad de que Islandia se incorpore al bloque europeo tras lo que sería un proceso de adhesión relativamente rápido. Al fin y al cabo "el país ya es parte del Mercado Único", recordó esta semana la comisaria de Ampliación de la UE, Marta Kos, "y podría finalizar las negociaciones de adhesión en uno o dos años desde ahora".
A fin de cuentas Islandia es un país rico, estable, perfectamente alineado con los valores de la Unión Europea y, además, miembro de la OTAN, con importancia en materia de seguridad por su situación geoestratégica en el Atlántico Norte.
CASI UN 49% EN CONTRA DE RETOMAR LAS NEGOCIACIONES
El caso es que todas estas razones siguen sin convencer a casi la mitad de los consultados, en un país en el que la pesca sigue pesando demasiado en la conciencia del 48,7% de la población que no tiene intención de votar a favor de la reanudación de las conversaciones, según una encuesta de Maskina publicada esta semana por el periódico islandés 'Visir'; un margen demasiado ajustado respecto al 51,3% que se ha declarado a favor de regresar a la mesa de negociaciones y que está todavía lejos de cantar victoria.
Frente a esta negativa, el Gobierno islandés ha insistido en que tiene intención de acorazar su sector pesquero frente a la política común europea. Su objetivo principal es, como reza la web oficial del Gobierno, declarar zona marítima que rodea Islandia como una zona especial de gestión pesquera, bajo control de Reikiavik, incluyendo la determinación de las capturas totales permitidas y la asignación de cuotas de pesca, lo que dejaría a la isla al margen de la política pesquera de la UE.
Además, el Gobierno islandés quiere consolidar sus restricciones, ahora mismo en vigor a nivel nacional, a la inversión extranjera en la pesca islandesa, incluidas disposiciones sobre los vínculos económicos entre los operadores de buques y las plantas procesadoras en los puertos. Frente a estas reticencias, el Ejecutivo europeo ha abierto la puerta a encontrar "soluciones creativas" para resolver la cuestión.
De momento, y aunque sería necesario otro referéndum más si Bruselas y Reikiavik culminan con éxito las negociaciones de adhesión, la primera ministra Frostadóttir ve la votación de mañana como un momento crucial para la relación con Europa y una negativa simplemente finiquitaría cualquier tipo de aspiración al respecto. "El pueblo", sentenció en mayo, "tendrá la última palabra".
PIDE UNA CONSULTA SIN INJERENCIAS
Una decisión final que, espera el Gobierno, debe ocurrir sin "interferencias" porque la ministra de Exteriores de Islandia, Thorgerdur Katrín Gunnarsdóttir, ha avisado esta misma semana de que grupos tanto dentro como fuera del país están tratando de "sembrar miedo" de cara al referéndum.
El país entero, avisó, está siendo diana de desinformación y una retórica tomada "del manual de Nigel Farage y Reform", en referencia a que Islandia se enfrenta a un "momento Brexit", sobre la injerencia extranjera para tratar de decantar la consulta.
En este sentido, ha advertido de que la votación pueda ser objetivo de "actores que buscan influir de manera negativa en el debate público". "La interferencia extranjera y la propagación de desinformación podrían terminar afectando el resultado, ha afirmado la ministra de Exteriores islandesa.