Publicado 03/10/2026 19:17

La marcha orangista fracasa en su intento de desfilar en Portadown (Irlanda del Norte) en medio de la tensión política

October 1, 2026, Portadown, United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland: PORTADOWN, NORTHERN IRELAND, OCTOBER 1, 2026: Residents of the Garvaghy Road community gather in Portadown amid an ongoing dispute over a proposed Orange Order march through
October 1, 2026, Portadown, United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland: PORTADOWN, NORTHERN IRELAND, OCTOBER 1, 2026: Residents of the Garvaghy Road community gather in Portadown amid an ongoing dispute over a proposed Orange Order march through - Nadia Caimi / Zuma Press / Europa Press

MADRID 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

Miles de personas han tomado este sábado las calles de la localidad norirlandesa de Portadown en marchas a favor y en contra del desfile unionista de la Orden de Orange por la calle Garvaghy, un enclave predominantemente católico. El intento de la organización protestante de completar el recorrido ha vuelto a frustrarse tras ser interceptado por la Policía para evitar enfrentamientos.

"Os doy las gracias de la gente por tener el valor de resistir. Marcáis la diferencia. Vamos a vencer y no habrá desfile orangista por esta calle. Ni ahora ni nunca", ha declarado la líder del Sinn Féin irlandés Mary Lou McDonald, presente en el acto.

En la concentración también ha participado la líder del Sinn Féin para Irlanda del Norte y ministra principal norirlandesa, Michelle O'Neill, así como el exlíder del partido Gerry Adams o el presidente de la asociación vecinal de la calle Garvaghy, Breandán Mac Cionnaith.

"Solo hay una decisión aceptable para los hombres, mujeres y niños de esta comunidad y es que no haya desfile orangista. Ninguno", ha planteado Mac Cionnaith durante el acto, convocado bajo el lema "No hay marcha atrás".

Por otro lado, la viceprimera ministra de Irlanda del Norte y unionista, Emma Pengelly, ha acusado a O'Neill de una "abdicación total del liderazgo" y ha tachado el comportamiento de su superior de "vergonzoso".

En la misma línea, el líder del DUP (el principal partido unionista), Jon Burrows, ha afirmado haber contactado con la Policía norirlandesa en relación a la asistencia de la dirección del Sinn Féin, a la que ha acusado de elaborar una "maniobra electoral".

"Las escenas en Garvaghy Road, con Michelle O'Neill y el Sinn Féin movilizando a miles de personas para otra protesta ilegal, representan un grave fracaso del liderazgo político. Fue un auténtico derroche de la ley y un triunfalismo. Esto es temerario, provocador y profundamente irresponsable. Exacerba las tensiones, constituye una provocación deliberada a otras comunidades y desprecia el Estado de derecho. Tiene todas las características de una maniobra electoral, dejando a los demás a merced de las consecuencias", ha declarado.

Los desfiles orangistas provocaron disturbios en los que murieron 21 personas durante la década de 1990, en pleno conflicto armado en Irlanda del Norte.

Las marchas dejaron de ser autorizadas tras los Acuerdos de Viernes Santo, pero la semana pasada la Comisión de Desfiles norirlandesa autorizó un desfile orangista por esta calle, lo que provocó la reacción inmediata de los nacionalistas irlandeses, que bloquearon la calle e impidieron el desfile en medio de un importante despliegue policial.

Desde el domingo los orangistas intentan realizar el desfile y este sábado sus simpatizantes se han concentrado en apoyo a la iniciativa. Seguimos esperando a que el jefe de la Policía haga su trabajo y permita el desfile por la calle conforme a la legalidad", ha apuntado el presidente de distrito de la Orden de Orange Nigel Dawson.

Otras personalidades unionistas han planteado que o se permite el desfile o debe caer el gobierno autonómico norirlandés, acordado entre los nacionalistas irlandeses del Sinn Féin y el Partido Unionista Democrático (DUP).

Desde el Gobierno británico, su secretario para Irlanda del Norte, Chris Bryant, ha vuelto a hacer un llamamiento a la calma "especialmente durante el fin de semana". Para Bryant un conflicto prolongado "al final no le interesa a nadie" y ha abogado por el diálogo para resolver el contencioso.

El conflicto armado del Irlanda del Norte entre unionistas que abogan por mantener los lazos con Reino Unido y nacionalistas irlandeses que piden reunificar Irlanda se prolongó casi 30 años hasta la firma de los tratados de Viernes Santo de 1998, dejando más de 3.500 muertos. El acuerdo propició además el fin de la lucha armada del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Pese a que en la actualidad siguen las tensiones entre ambas comunidades dichos acuerdos establecieron el un marco político para resolver la cuestión bajo un régimen autonómico bajo soberanía de Reino Unido con el compromiso de Londres de organizar un referéndum de autodeterminación cuando considere que hay una mayoría para la reunificación con Irlanda.

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