Publicado 27/04/2026 14:01

Los mamíferos gigantes que desaparecieron hace 10.000 años desencadenaron efectos en cadena

Archivo - February 4, 2026, Fruita, Colorado, United States: Cast of a saber-toothed cat skull in the Dinosaur Journey Museum, Fruita, Colorado., Colorado.
Archivo - February 4, 2026, Fruita, Colorado, United States: Cast of a saber-toothed cat skull in the Dinosaur Journey Museum, Fruita, Colorado., Colorado. - Europa Press/Contacto/Jon G. Fuller - Archivo

MADRID 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

Hace entre 50.000 y 10.000 años, muchos de los mamíferos más grandes del mundo desaparecieron y ahora un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Michigan (Estados Unidos) revela cómo su desaparición transformó radicalmente las redes tróficas de las especies que aún existen hoy en día, y por qué los cambios fueron más pronunciados en algunas partes del mundo que en otras, particularmente en América. Los resultados se publican en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

Imagínese criaturas como tigres dientes de sable con colmillos de 18 centímetros y perezosos del tamaño de elefantes. Mamuts lanudos cuyos colmillos curvos medían más de 3,6 metros. Incluso un wombat de 3 toneladas, del tamaño de un coche. Tras recorrer la Tierra durante millones de años, la mayoría de los mamíferos de gran tamaño -especialmente los que pesaban más de una tonelada- se extinguieron. Desaparecieron.

Cuando una especie se extingue, no solo desaparece el animal, sino que la red de relaciones entre las especies supervivientes también suele sufrir cambios complejos. Asimismo, cuando los depredadores desaparecen, sus presas pueden multiplicarse sin control, provocando una serie de efectos en cascada, desarrolla la autora principal, Lydia Beaudrot, profesora adjunta de biología integrativa y miembro del programa de Ecología, Evolución y Comportamiento de la Universidad Estatal de Michigan.

Beaudrot intuía, basándose en algunas de sus investigaciones previas, que la extinción de los grandes mamíferos hace decenas de miles de años podría haber tenido efectos duraderos en las redes alimentarias, esas redes a menudo complejas que determinan quién se alimenta de quién.

Así pues, Beaudrot y sus colaboradores se propusieron desarrollar métodos para sintetizar más datos a escalas espaciales mayores. Para el nuevo estudio, el equipo de investigadores analizó datos recientes sobre las relaciones depredador-presa en 389 sitios de regiones tropicales y subtropicales de América, África y Asia. El estudio incluyó a más de 440 especies de mamíferos, entre ellas osos, lobos, elefantes y leones.

Las redes alimentarias de todo el mundo comparten los mismos niveles tróficos básicos: animales que se alimentan de otros y, a su vez, son devorados por ellos. Sin embargo, el número y el tipo de especies varían considerablemente entre las distintas zonas. En general, descubrieron que las redes alimentarias actuales tienen menos presas y de menor tamaño en América que en África y Asia.

Y al analizar las características de las presas, como la masa corporal y los patrones de actividad, descubrieron que los depredadores en América se centraban en presas con una gama más reducida de rasgos, con menos solapamiento entre ellos.

Las diferencias entre las regiones no se debían únicamente a factores actuales como el clima o las estaciones, afirmó Hsieh, quien es becaria postdoctoral presidencial en el programa de Ecología, Evolución y Comportamiento de la MSU.

En cambio, descubrieron que las diferencias en la gravedad de las extinciones pasadas desempeñaron un papel importante. Cada región sufrió pérdidas en su medida. Pero América fue la más afectada, perdiendo más de tres cuartas partes de todos los mamíferos de más de 45 kilogramos durante los últimos 50.000 años.

Por ejemplo, Sudamérica fue en su día el hogar de varias especies de ciervos gigantes. Su extinción redujo las presas para depredadores como los tigres dientes de sable y los lobos gigantes, lo que básicamente aplanó y diluyó la cadena alimentaria. "Se perdió gran parte de la parte inferior de la cadena alimentaria", destaca Hsieh.

El motivo exacto de la desaparición de los mamíferos más grandes sigue siendo objeto de debate. Algunos científicos afirman que el cambio climático y las presiones ambientales influyeron en la desaparición de los mamuts y otros animales gigantes. Otros, en cambio, sostienen que la expansión humana fuera de África hacia otras partes del mundo es la responsable de su extinción.

Pero sea cual sea su causa, el nuevo estudio confirma que su desaparición ha tenido consecuencias duraderas. Esta investigación es importante porque ayuda a los científicos a comprender las posibles repercusiones a largo plazo de las especies que se enfrentan a la extinción en la actualidad.

En todo el planeta, casi la mitad de todos los mamíferos que pesan más de 9 kilogramos están considerados vulnerables, en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Como siguiente paso, según Beaudrot, el equipo planea analizar si las extinciones históricas podrían hacer que ciertas comunidades sean más vulnerables en el futuro. "Estudiando el pasado, también podemos intentar comprender qué podemos esperar en el futuro".

Esta investigación fue financiada por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (DEB-2213568), la Universidad Rice y una beca postdoctoral presidencial de la Universidad Estatal de Michigan en Ecología, Evolución y Comportamiento.

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