Karra Elejalde explora el duelo en 'El niño': "Cada día en Gaza mueren niños... Pero casi como que te acostumbras" - EUROPA PRESS
MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
El viernes 13 de noviembre, dos semanas antes de su estreno en Netflix, llega a los cines españoles 'El niño', la nueva película de Mariano Barroso. Belén Cuesta y Karra Elejalde encabezan el reparto del filme, que adapta la novela homónima de Fernando Aramburu. La obra parte de un terrible suceso real ocurrido en octubre de 1980: la explosión de gas en el colegio de Ortuella, una pequeña localidad de Vizcaya, que causó la muerte de 50 niños y tres adultos.
El libro de Aramburu toma esta tragedia real como punto de partida para acercarse al dolor de las familias de las víctimas a través de personajes ficticios, como ya hiciera en 'Patria' al abordar las consecuencias del terrorismo de ETA. Ese sentimiento de pérdida colectiva, como reconocen los actores y el director, vuelve a estar muy presente tras la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo). "El dolor, los dolores, son por proximidad. Si nos enteramos de que dos trenes han chocado en Múnich, en Alemania, no estaríamos como estamos. Cada día en Gaza mueren niños y mujeres... pero casi como que te acostumbras, ¿no?", lamenta Elejalde.
El ganador de dos premios Goya, que en 'El niño' da vida a Nicasio, el abuelo de uno de los pequeños fallecidos, defiende en una entrevista concedida a Europa Press que "cada ser humano tiene derecho a llevar el duelo como sea" o "como pueda" y que "hay muchas maneras de gestionarlo".
En esta misma línea, Cuesta, que interpreta a Mariaje, madre de una de las víctimas e hija de Nicasio, destaca que "parte de la belleza de este guion, aunque se inicie en algo supertrágico, es que es pura vida" ya que, asegura, "la vida es así y que el duelo es algo muy personal". "Pero el ser humano tiende, afortunadamente, a sobrevivir y cada uno encuentra una manera", señala.
"No sé... Pero creo que hay culturas donde gestionan mucho mejor la muerte. Para nosotros la muerte es negra, pero en Oriente la muerte es blanca, ¿sabes?", reflexiona Elejalde que, volviendo a la película, asegura que, tal y como explora la trama de 'El niño', "lo más difícil para un abuelo, para un padre o para una madre es perder a un niño", ya que ese no es el curso "normal" de la vida.
"Todos sabemos que la muerte... todos vamos a llegar a ella, o ella a nosotros. Y lo normal es que suceda a cierta edad. Cuando se me murió mi padre, un amigo me llamó y me dijo: 'Tío, piensa una cosa: lo normal es que a ti se te muera tu padre. Lo anormal sería que tu padre se enterara de que te has muerto'", recuerda el intérprete, que insiste en que "es muy distinto llevar la pérdida de un ser querido cuando es mayor que tú que cuando es menor". "Eso ya es algo que toca mucho y que más próximo no puede ser", sentencia.
LA GESTIÓN DE LA TRAGEDIA COLECTIVA
"Está bien tenerle respeto a la pérdida y a la muerte, pero, lamentablemente, hay que convivir con ella. Y también, lamentablemente, se ha puesto de actualidad lo que cuenta esta película, porque nos olvidamos de que vivimos y morimos y eso es parte del día a día", apunta Barroso, que destaca que el elemento diferencial de 'El niño' es que "parte de un hecho real colectivo".
"Hemos visto miles de películas sobre un niño enfermo o al que le pasa algo en un hospital", recuerda el cineasta, ganador de tres premios Goya. Barroso explica que la tragedia relatada en el libro de Aramburu afecta "a toda una comarca, a todo un pueblo", una dimensión colectiva que "genera o que provoca mayor identificación o mayor empatía a la hora de ponerse en el lugar de estos personajes que han vivido esta tragedia".
En todo caso, sin querer hacer 'spoilers', Barroso destaca que los personajes de 'El niño' -la madre encarnada por Cuesta y el abuelo al que da vida Elejalde- finalmente "encuentran un camino muy luminoso y muy bonito" cuando se "acompañan" y el pequeño "sigue vivo en ellos". "Y lo hacen de una manera llena de esperanza, llena de ilusión y llena de vitalidad (...) El padre y la hija, Karra y Belén, Belén y Karra, bueno, pues buscan la salida y la encuentran", concluye.